En Busca de la Verdad
 
Esta es una historia de ficción, los personajes, sus nombres, lugares, relatos y hechos, que se describen en la narración son ficción, cualquier parecido con la realidad y personas fallecidas o vivas y/o hechos reales es pura coincidencia

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ISBN 978-987-33-4848-8

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hermosa. Se quedan mudos y quietos. Un golpe en la ventana los hace volver en sí y continúan.
–Sabes padre mío –dice Sebastián– dime si me equivoco. Tu alma se regocijó y estaba cálida cuando viste esto.
–Sí –dice él–.
–No temas, quiero que todos los sábados nos encontremos en esta sala; pero voy hacer una crítica. Es una hermosa casa, hermosa sala, pero muy seria, muy oscura, para gente aburrida, no para ustedes. Pido si pueden redecorar todo en colores pastel, y no se enojen, pero no usen ropa negra ni nada negro. Los dejo Nodriza, te quiero mucho. Les espera una sorpresa que ni se imaginan. Adiós.
Santiago dice que no puede ser verdad; pero lo de la copa ¿cómo lo hizo? Mira a Estela y le dice: –Sé que es su hijo, pero no entiendo todo esto.
Ella lo mira y responde: –Nunca fue mío, yo sabía que algo ocurriría por el modo en que vino al mundo. sin aviso. Lo quiero, es mi hijo, lo siento y a la vez sé que no me pertenece. No se ponga mal, yo estoy feliz de que ustedes sean sus padres.
Estela y Celeste se van. Olga y Santiago se quedan mirándose en silencio y ella comienza a guardar todo.
–Es raro lo que nos depara la vida, y lo que uno creía que no era cierto; bueno, hay que asimilar que tenemos un hijo más.
El lunes a primera hora compra cortinados y muebles nuevos, todos en laqueado color marfil con una mesa de tres metros de largo por uno con ochenta de ancho, con doce sillas; un juego de sillones de esos que te sentás y se hunden. Pone más sillas por todo el comedor, cuadros nuevos; sus muebles se los regala a su hermana.

Llega el sábado. Todos salen; quedan solos. Olga llama por un portero eléctrico interno a Estela y Celeste; todo listo y allí comienza a hablar Sebastián.
–Hola madre mía, padre mío, nodriza y Celeste. Padre, te diré que tu cabeza estalla de tanto pensar, te diré que lo importante no es dónde naces sino las decisiones que tomas. Te aclaro esto porque los voy a mandar a buscar libros de Egipto. Padre mío, tú eres el gran Dios Osiris en esencia; madre, tú eres la Diosa Isis, su fiel esposa, y tú nodriza eres su hermana gemela Nefthis. Yo soy su hijo el Dios Horus. Busquen la historia, créanlo, tomen la decisión correcta, es lo que espero de ustedes.
Padre, te diré: los límites entre la vida externa y la interna es confusión
psicológica; el hombre que no acepta su pasado no tiene futuro, ni visión, ni compromiso, ni responsabilidad de conllevar su poder; les aclaro que los libros no dicen la verdadera historia, fueron destruidos y otros faltan partes en todo el mundo. Adios.
–Si no estuviéramos en mi casa y no conociera a Sebastián diría que esto es una broma de mal gusto; fuimos dioses y estamos reencarnados aquí; no sé, esto es para pensar mucho –dice Santiago. Estela y Celeste se van.

Olga compró un montón de libros, algunos para Estela.
Llegó el sábado, todo preparado y comienzan.
–Soy Yo, tu Dios Todopoderoso. Llegó el gran salto amigos míos queridos, seguidores de mi doctrina, mas no vayáis a desconfiar, todos vosotros seguiréis, de hoy en más, unidos porque yo lo pido. Tú, Santiago, lo dijiste, yo rijo vuestras vidas, nunca lo olvidéis, como sé si estaban tú y tu amada esposa a solas, y ella no lo contó a nadie. Sábelo ya, no están solos, siempre estaré con vosotros. Ahora que sabéis quiénes sois, os diré algo. Santiago, lo tienes

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